jueves, 12 de noviembre de 2009

RECUPERACION MEMORIA COLECTIVA

POBLACIÓN UITOTO

Su población en Colombia se estima en 7.343 personas.
LENGUAJE UITOTO
Su lengua nativa pertenece a la familia lingüística Wuitoto, aunque hablan diversos dialectos de acuerdo con la zona donde se encuentran asentados. Los cuatro dialectos diferentes se presentan así: el Búe se habla en el Cará-Paraná; el Mika y el se hablaban en el Caráe Igará-Paraná y el Nipode, se habla al norte, en el río Caquetá. El grupo que habla Búe, se llama así mismo como Murui. El sector de los uitoto que se conoce como Muinane, diferente del grupo étnico del mismo nombre, habla Nipode.

HISTORIA UITOTO
Desde finales del siglo XVII los misioneros franciscanos hicieron contacto con los llamados quiyoyos, habitantes de la parte meridional del Caquetá. Sin embargo, la difícil navegación de los ríos en su territorio los mantuvo relativamente alejados hasta finales del siglo XIX, cuando comenzó el auge extractivo de la quina y el caucho.

Como resultado de las acciones de la Casa Arana y del conflicto colombo-peruano, los uitoto se dispersaron, refugiando se en puntos estratégicos de los departamentos del Caquetá, Putumayo y Amazonas. A partir de entonces iniciaron un proceso lento de recuperación sociocultural. Para 1988, con la creación del Resguardo más grande del país “Predio Putumayo“, se puso en práctica un nuevo modelo de organización del territorio que permitió una mayor integración étnica y social.
CULTURA UITOTO
De acuerdo a su mito de origen, todos los grupos étnicos se encontraban debajo de la tierra. Los uitoto emergieron de un orificio ubicado en la región de La Chorrera. Uno de los dioses, Moma, escogió este lugar por tratarse del canal por el cual la tierra respiraba. Jitoma es el principal personaje de su cosmovisión.
VIVIENDA UITOTO
La vivienda tradicional era la maloka. Esta casa multifamiliar, aunque ha dejado de ser el lugar de habitación, continúa representando el eje de la vida socio cultural y ritual. El tener una maloka en un poblado es signo de prestigio y de actividad, pues en ella se desarrollan bailes y ceremonias hechos con el fin de prevenir enfermedades, propiciar la buena cosecha y garantizar la cohesión del grupo. Actualmente los uitoto habitan en comunidades donde construyen casas individuales alrededor de una maloka donde habitan el Cacique y su familia.
ORGANIZACIÓN SOCIOPOLÍTICA UITOTO
Los uitoto están divididos en clanes y linajes patrilineales y exogámicos. Existen varias jerarquías entre los diferentes linajes, cada uno asociado a colores, plantas o animales. Tradicionalmente los propietarios de la maloka estaban jerarquizados según el orden de nacimiento y cumplían funciones rituales específicas. En lo político se encuentran representados por el Cacique y, apartir de 1991, por un cabildo conformado por un gobernador, un tesorero y un fiscal. Por lo general estos miembros pertenecen a una misma familia extensa.
ECONOMÍA UITOTO
La horticultura, la caza, pesca y recolección de frutos silvestres, constituyen la base de la economía entre los uitoto. Las principales plantas sembradas son la yuca amarga, yuca dulce, ñame, ají, coca, chontaduro, aguacate, caimo, umarí y maíz. El plátano se da en diversas zonas, mientras el tabaco y el maní se cultivan aparte en una pequeña parcela abonada con cenizas. La coca es un elemento indispensable para el “mambeo“ y las ceremonias rituales. Practican la caza, la pesca y la recolección de frutos, hormigas, larvas, gusanos mojojoi y miel de abejas.
RITOS
"En la noche, cuando la sombra borra las distancias, cuando todos los mundos se hacen presentes, los abuelos Huitotos recorren los caminos de los sueños despiertos usando las plantas de poder".
La coca se pila y se tuesta en ollas de barro o canecas de metal; el polvo cernido se mezcla con ceniza de yarumo u hoja de uva de monte, el resultado se mambea y se disuelve paulatinamente, formando abultadas pelotas en las dos mejillas. Todo hombre posee su recipiente de coca y lo intercambia con sus interlocutores en el momento del ritual; por su parte, el tabaco se consume en forma semilíquida (ambil); los adultos acostumbran a llevar ambil en un pequeño frasquito que se ofrece en las reuniones.
Vender y comprar coca o tabaco es profanar un rito sagrado para los huitotos. Talar árboles y cazar animales indiscriminadamente, tomar más de lo necesario o hacerlo sin tener en cuenta que se debe preservar, es afectar a la madre naturaleza, aquella que nos da la vida y nos brinda lo necesario para vivir. Un Murui Muinane no desperdicia, trabaja, utiliza y agradece todo lo que tiene.
"La coca y el tabaco constituyen para los huitotos el soporte material del ritual, actividad que fundamenta y da sentido a su comportamiento tanto extraordinario como cotidiano. La necesidad de utilizar elementos intermediarios entre el hombre y los poderes que lo trascienden se llena con la coca y el tabaco. Las plantas rituales le abren un mundo en el cual casi todo es posible".

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